CATL y Wuling logran carga del 10% al 80% en 10 minutos

El panorama de la carga ultra rápida acaba de experimentar un terremoto. CATL, el mayor fabricante mundial de baterías, y Wuling, la marca de GM en China, han anunciado conjuntamente el desarrollo de una tecnología de carga que permite pasar del 10% al 80% de batería en menos de 10 minutos, estableciendo un nuevo récord en la industria.
Esta alianza estratégica surge en un momento crucial, cuando BYD domina el mercado con su tecnología Flash Charging de segunda generación, que actualmente permite cargar del 10% al 80% en aproximadamente 15 minutos. La nueva propuesta de CATL-Wuling no solo supera estos tiempos, sino que plantea una competencia directa por el liderazgo tecnológico en carga ultra rápida.
Tecnología Qilin 3.0: la revolución de CATL
La clave de este avance radica en la nueva generación de celdas Qilin 3.0 de CATL, que incorpora una arquitectura de refrigeración completamente rediseñada. Según fuentes de la compañía, estas baterías pueden soportar picos de carga de hasta 6C sin degradación significativa.
La tecnología utiliza un sistema de refrigeración líquida integrado directamente en las celdas, permitiendo una disipación del calor un 300% más eficiente que las generaciones anteriores. Esto no solo acelera la carga, sino que también prolonga la vida útil de la batería hasta 3.000 ciclos completos.
Wuling, por su parte, ha desarrollado la infraestructura de carga compatible, con estaciones que pueden suministrar hasta 480 kW de potencia. Estas estaciones, denominadas «Lightning Charge», comenzarán a desplegarse en China durante el segundo trimestre de 2026.
Comparativa con BYD Flash Charging y otros competidores
La tecnología BYD Flash Charging, basada en la arquitectura de 800V y baterías Blade de fosfato de hierro y litio, ha sido hasta ahora el referente en carga ultra rápida. Con tiempos de 15 minutos del 10% al 80%, BYD ha equipado modelos como el Seal U y el próximo Tang EV con esta tecnología.
Sin embargo, la propuesta CATL-Wuling utiliza química NCM (níquel-cobalto-manganeso) optimizada, que aunque tradicionalmente más costosa, permite densidades energéticas superiores y, aparentemente, velocidades de carga más altas. El primer modelo en incorporar esta tecnología será el Wuling Starlight S, previsto para finales de 2026.
Tesla, con su Supercharger V4 de 350 kW, queda claramente por detrás en esta carrera tecnológica, mientras que Hyundai-Kia con su plataforma E-GMP alcanza tiempos similares a BYD pero sin superar la barrera de los 10 minutos.
Impacto en el mercado europeo y español
Para el mercado europeo, esta tecnología podría llegar de la mano de Stellantis, que mantiene una joint venture con CATL para el suministro de baterías. Fuentes cercanas a la alianza sugieren que los primeros vehículos europeos con carga ultra rápida CATL podrían llegar en 2027.
En España, donde la red de carga rápida sigue siendo limitada, esta tecnología plantea tanto oportunidades como desafíos. Por un lado, reduciría drásticamente los tiempos de espera en las estaciones de carga. Por otro, requeriría una inversión masiva en infraestructura de alta potencia que actualmente no existe.
Las principales operadoras españolas como Iberdrola, Endesa X y Repsil ya están evaluando la viabilidad de instalar cargadores de 480 kW, aunque los costes de instalación y la necesidad de reforzar la red eléctrica suponen barreras significativas.
La respuesta de BYD y el futuro de la carga ultra rápida
BYD no ha tardado en responder a este desafío. La compañía de Shenzhen ha anunciado que la tercera generación de Flash Charging, prevista para 2027, alcanzará tiempos de carga de 8 minutos del 10% al 80%, manteniendo la compatibilidad con sus baterías Blade actuales.
Esta escalada tecnológica beneficia claramente al consumidor, pero plantea interrogantes sobre la sostenibilidad económica. Los costes de desarrollo e infraestructura son astronómicos, y no está claro si el mercado está dispuesto a pagar el sobreprecio que estas tecnologías inevitablemente conllevarán.
Lo que sí está claro es que la barrera psicológica de los 10 minutos de carga está a punto de caer, y con ella, uno de los últimos argumentos de los detractores del coche eléctrico. La pregunta ahora es si Europa sabrá adaptarse a tiempo a esta revolución que, una vez más, llega desde China.




