Un BYD Racco blanco detenido en el control de acceso a una base aérea de Okinawa al anochecer

El Ejército de EE.UU. veta los BYD en la base de Kadena

Un BYD Racco blanco detenido en el control de acceso a una base aérea de Okinawa al anochecer

El Ejército de Estados Unidos prohibirá la presencia de vehículos de BYD en la base aérea de Kadena, en la isla japonesa de Okinawa, a partir del próximo lunes 26 de octubre. El anuncio lo formuló la propia instalación este viernes 23 de octubre, según la información adelantada por la agencia Yonhap y recogida por Agerpres y The Standard citando a Reuters. Es la primera vez que una instalación militar estadounidense veta físicamente los coches eléctricos del mayor fabricante mundial de BEV, una decisión que llega cuatro meses después de que el Pentágono incluyera a la compañía china en su lista de empresas vinculadas al Ejército chino.

📌 Lo más destacado hoy

  • Lunes 26 de octubre: fecha de entrada en vigor de la prohibición en la base aérea de Kadena (Okinawa, Japón).
  • «Riesgo inaceptable e inmitigable»: así justificó la medida la portavoz de la base, la teniente coronel Alli Stormer.
  • Junio de 2026: el Pentágono designó a BYD, junto a Alibaba, Baidu y NIO, como empresa que, a su juicio, apoya al Ejército chino.
  • 2025: BYD superó a Tesla como mayor vendedor mundial de vehículos eléctricos de batería, según Reuters.
  • Julio de 2026: la marca lanzó en Japón el Racco, su minicoche eléctrico, en plena ofensiva comercial en el archipiélago.

Kadena cierra la puerta al coche eléctrico chino

La orden afecta a todo el personal destinado en la instalación, así como a los contratistas, empresas y taxis que operan dentro del perímetro, según la información difundida por Yonhap y recogida por Reuters el 23 de octubre de 2026. Kadena no es una base cualquiera: es el principal centro de potencia aérea estadounidense en la cadena de islas del suroeste de Japón, que corre a lo largo del borde del mar de China Oriental.

La portavoz de la base, la teniente coronel Alli Stormer, resumió el argumento en una frase: «Estos vehículos representan un riesgo inaceptable e inmitigable para nuestro personal y para nuestra misión» (texto original en inglés, recogido por Reuters el 23 de octubre de 2026). Stormer no concretó, sin embargo, qué problema específico llevó al comandante de la instalación a actuar contra los coches eléctricos chinos. La compañía, por su parte, no respondió de inmediato a la petición de comentarios de la agencia.

Qué sensores preocupan y qué datos pueden salir del recinto

Ningún BYD coche eléctrico podrá cruzar la puerta de Kadena desde el lunes. La preocupación no está en la propulsión, sino en la electrónica: un vehículo moderno de la marca —un Seal, un Atto 3 o el pequeño Racco— equipa cámara frontal para las ayudas a la conducción, visión de 360 grados con varias lentes, radar de proximidad, sensores de presión y un módulo de conectividad permanente con eSIM y actualizaciones remotas de software.

Ese conjunto permite geolocalizar el coche en tiempo real, grabar imagen y sonido del entorno y recibir órdenes desde servidores ajenos al control del propietario. El temor del mando militar es que un vehículo aparcado junto a una pista de aterrizaje o un hangar funcione como sensor pasivo de una instalación sensible. La portavoz no detalló qué flujo de datos concreto motivó la orden, y la marca tampoco ha publicado la arquitectura de comunicaciones del Racco, lanzado en Japón en julio de 2026.

La lista del Pentágono de junio, origen de la decisión

El trasfondo administrativo se remonta a junio de 2026, cuando el Departamento de Defensa estadounidense designó a BYD —junto a la plataforma de comercio electrónico Alibaba, la compañía de internet Baidu y el fabricante NIO— como empresa que, según su criterio, respalda al Ejército chino. La designación no implica una sanción comercial, pero sí condiciona la relación de esas compañías con el aparato militar estadounidense.

BYD rechazó entonces esa calificación y anunció que recurriría las vías administrativas y legales disponibles para proteger sus intereses, según recogió Reuters el 23 de octubre de 2026. La prohibición de Kadena es la primera consecuencia material conocida de aquella lista: no se trata de un arancel ni de una restricción comercial, sino del veto físico a unos coches que ya circulan por Japón.

De récord mundial a la primera traba en Japón

La paradoja del calendario es notable. BYD se convirtió en 2025 en el mayor vendedor mundial de vehículos eléctricos de batería, por delante de Tesla, y ha hecho del mercado japonés una de sus prioridades de expansión exterior. Allí lanzó en julio de 2026 el Racco, un minicoche eléctrico con el que busca hueco en un segmento dominado por los kei cars de las marcas locales.

La base de Kadena concentra a miles de efectivos estadounidenses y sus familias, un nicho de movilidad urbana que la marca china nunca llegó a captar formalmente. La prohibición no afecta a las ventas en el resto del archipiélago, pero introduce un argumento de seguridad en el discurso comercial de todos los fabricantes chinos que operan en el país.

El precedente de Tesla en China y la comparativa con sus rivales

No es la primera vez que un Gobierno utiliza los sensores de un coche como argumento de seguridad nacional. En 2021, China prohibió la entrada de vehículos Tesla en determinados complejos gubernamentales por las cámaras instaladas en los coches; Pekín levantó esa restricción en 2024, después de que Tesla obtuviera el respaldo de la principal asociación de la industria automovilística china, según Reuters (23 de octubre de 2026).

La diferencia es de alcance: el veto de Kadena es una medida militar concreta y localizada, no una norma estatal. Entre los fabricantes chinos, NIO comparte con BYD la designación del Pentágono de junio de 2026, mientras que otras marcas con fuerte implantación en Europa —como MG, propiedad del grupo SAIC— no aparecen en la información difundida hoy. Tesla, que produce en Shanghái y vende en Europa desde allí, tampoco se ve afectada por esta orden.

Impacto en el mercado europeo

La decisión llega en plena ofensiva industrial de BYD en el continente, con la planta húngara de Szeged como punta de lanza para esquivar los aranceles compensatorios que la Unión Europea aplica a los eléctricos chinos desde finales de 2024. El fabricante ya es una de las marcas de coche eléctrico con mayor crecimiento en España, con una gama que cubre desde el urbano Dolphin hasta el Seal y el Atto 3.

Ninguna autoridad europea ha anunciado restricciones equivalentes a la estadounidense, y el veto de Kadena no tiene efectos jurídicos sobre la homologación o la venta de vehículos en la UE. El riesgo es reputacional: la asociación entre coche eléctrico chino y posible filtración de datos entra en el debate público justo cuando las marcas chinas presionan en el segmento de precio medio. El precedente de Tesla muestra que estas prohibiciones pueden levantarse cuando media una certificación sectorial, pero también que pueden durar años.

Lo que está en juego ya no es solo una cuota de mercado. Con el software y la conectividad convertidos en parte central del producto, cualquier fabricante con sede fuera de la órbita de Washington puede encontrarse con que su coche deja de ser un bien de consumo para convertirse en una cuestión de seguridad nacional.

Publicado: 23 de octubre de 2026

Fuentes

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