Polestar 2 regresa a Norteamérica vía Canadá tras veto EEUU

El Polestar 2 ha encontrado una segunda oportunidad en el mercado norteamericano tras las restricciones estadounidenses a los vehículos eléctricos fabricados en China. La marca sueco-china, propiedad de Geely y Volvo, aprovecha la política más permisiva de Canadá hacia los coches chinos para mantener su presencia en la región.
Mientras Estados Unidos endurece sus aranceles y restricciones a los vehículos eléctricos procedentes de China, Canadá mantiene una postura más abierta que permite al Polestar 2 seguir comercializándose al norte del Río Grande.
La estrategia canadiense frente al proteccionismo estadounidense
La decisión de Canadá de mantener abiertas sus fronteras a los vehículos eléctricos chinos contrasta significativamente con la política estadounidense. Mientras Washington ha impuesto aranceles del 100% a los EVs fabricados en China, Ottawa mantiene una aproximación más pragmática.
Esta diferencia de criterios ha convertido a Canadá en un refugio para marcas como Polestar, que ve en el mercado canadiense una oportunidad de oro. El Polestar 2, fabricado en las plantas de Geely en China, puede seguir llegando a consumidores norteamericanos a través de la red de concesionarios canadienses.
La estrategia no es casualidad: Canadá busca acelerar su transición hacia la movilidad eléctrica y necesita opciones asequibles para cumplir sus objetivos climáticos. Los vehículos chinos, con su competitiva relación calidad-precio, encajan perfectamente en esta ecuación.
El Polestar 2: un superviviente en territorio hostil
El Polestar 2 se ha consolidado como uno de los sedán eléctricos más atractivos del mercado premium. Con una autonomía de hasta 540 kilómetros WLTP y una potencia que oscila entre los 231 y 476 CV según la configuración, compite directamente con el Tesla Model 3.
Su batería de 78 kWh y capacidad de carga rápida de hasta 135 kW le permiten recuperar del 10 al 80% en menos de 40 minutos. Características que lo mantienen competitivo frente a rivales fabricados en Estados Unidos o Europa.
En el mercado canadiense, el Polestar 2 parte desde los 54.000 dólares canadienses (unos 37.000 euros), un precio que lo sitúa en el segmento premium pero sin llegar a los niveles de lujo extremo.
Implicaciones para el mercado europeo y español
Esta situación norteamericana refuerza la posición de Europa como mercado clave para Polestar. En España, donde el Polestar 2 se comercializa desde 2021, la marca mantiene una presencia sólida con entregas regulares y una red de servicio en expansión.
La experiencia canadiense podría servir como modelo para otros mercados que busquen equilibrar la transición eléctrica con la diversidad de proveedores. España, que mantiene una política abierta hacia los vehículos eléctricos chinos, se beneficia de esta competencia.
Los precios en nuestro mercado arrancan desde los 46.400 euros para la versión Single Motor, mientras que la variante Performance alcanza los 58.400 euros. Cifras que sitúan al Polestar 2 como una alternativa real a las opciones alemanas tradicionales.
El futuro de Polestar en un mundo dividido
La estrategia de Polestar de diversificar su producción cobra especial relevancia ante este escenario fragmentado. La marca ya ha anunciado planes para fabricar el Polestar 3 en Estados Unidos, lo que le permitiría sortear las restricciones comerciales.
Sin embargo, el caso del Polestar 2 en Canadá demuestra que la geopolítica automovilística está redibujando los mapas comerciales. Las marcas deben navegar entre aranceles, restricciones y políticas nacionales cada vez más complejas.
Para los consumidores españoles, esta situación refuerza la importancia de Europa como mercado neutral donde la competencia entre fabricantes chinos, europeos y estadounidenses sigue siendo posible. Una diversidad que, al final, beneficia al comprador con más opciones y mejores precios.
¿Será Canadá el primer paso hacia una nueva estrategia norteamericana de Polestar? El tiempo dirá si esta apertura canadiense inspira cambios en la política estadounidense o si, por el contrario, refuerza la división del mercado norteamericano en dos bloques diferenciados.




